Calidad de Aire Interior en centros de salud

La Calidad de Aire Interior (CAI) en centros de salud depende de la acertada planificación que va desde la etapa de diseño hasta los productos y métodos que permitan alcanzar el objetivo primordial de garantizar las mejores condiciones para el correcto funcionamiento del establecimiento.

por Oscar Moreno*

Nuestra vasta experiencia en cuanto al desarrollo de tareas de gerenciamiento y mantenimiento (tanto preventivo como correctivo) en hospitales y demás centros de salud, nos permite hoy día aseverar sin lugar a dudas que el tratamiento y calidad de aire interior en tales instituciones dedicadas al cuidado de la salud y bienestar de nuestra sociedad demanda exhaustivas consideraciones a fin de lograr condiciones de higiene y comodidad específicas y suficientes para ofrecer una atención médica adecuada.

Desde dicha óptica, el aire acondicionado y la ventilación resultan ser elementos primordiales para salvaguardar el bienestar de los usuarios de estos establecimientos, léase pacientes, personal y visitas.

Tales motivos nos llevan a estar frente a edificios complejos, que precisan la intervención de disciplinas ajenas al sector de la salud para hacerse cargo de los aspectos de limpieza e inocuidad, allí donde las personas se encuentran más vulnerables, y cuyo diseño nos enfrenta con un amplio panorama de cuestiones por cubrir ya no sólo los relativos a la planeación de espacios y la estética del lugar, sino aquellos relacionados con la comunidad usuaria y los avances tecnológicos, lo cual se vuelve necesario considerar si queremos utilidad y eficacia.

Dicha temática es abordada por diversas normas y estándares tales como el ASHRAE 170-2013 (Ventilation of Health Care Facilities y el ASHRAE HVAC Design Manual for Hospitals and Clinics-2013, orientados a asegurar la calidad en la infraestructura edilicia, en este caso la hospitalaria, en cuestiones tales como presurización, inyección de aire, renovaciones horarias, mecanismos para el control de asepsia, ventilación artificial y sistemas de filtración de aire.

Cumplir tales directivas plantea la necesidad previa de clasificar adecuadamente las distintas áreas del centro de salud, según el nivel crítico y de riesgos de infección que ofrezcan para una posterior y correcta identificación de los parámetros y recomendaciones a tener en cuenta.

Desde la óptica que nos involucra, el movimiento y tratamiento de aire es el corazón de un hospital, en donde la no existencia de barreras adecuadas de contención de contaminantes tanto sólidos como gaseosos y biológicos provocaría todo tipo de trastornos y dolencias.

Resulta, entonces, inobjetable evidenciar el rol importante que juega en todo esto la filtración y tratamiento del aire; convirtiéndose en un complemento clave en la prevención de enfermedades intrahospitalarias. Desde ya, distintos sectores abastecidos requerirán diferentes eficiencias de filtrado, en este sentido la calificación MERV (Valor mínimo de eficiencia reportado) tiene en cuenta este parámetro junto con el tamaño de la partícula de contaminante sólido que se trata de eliminar.

No menos significativa es la tarea de alcanzar el nivel de aire limpio requerido para cada aplicación, así como el entender el control y flujo de ese aire para conseguir los niveles de presurización apropiados según sea el caso.

Ahora bien, al momento de elegir un sistema de filtración para un centro de salud muchas y variadas circunstancias deberán considerarse, una de las más básicas será el definir si el objetivo será proteger la maquinaria que hace mover el aire o proteger a las personas del edificio. Obviamente la respuesta acertada será ambas; en esto cobra vital trascendencia los tipos de filtros a utilizar.

Mientras los filtros de baja y media eficiencia han sido pensados para proteger las maquinarias, manteniéndolas limpias, los de alta eficiencia se tornan relevantes para proveer un saludable y seguro medio ambiente.

Los filtros de panel lavables, descartables planos o plisados, con rango MERV por debajo de 13, son generalmente de bajo costo y baja resistencia al flujo de aire pero, por supuesto, insuficientes para alcanzar un resultado valioso cuando se necesita mejorar los niveles de eficiencia en la retención de partículas en el aire.

Los de alta eficiencia –arriba de MERV 13– históricamente siempre presentaron más resistencia al paso del aire por lo cual, a la hora de tener que mejorar el sistema de filtrado existente, nos lleva a encontrar, en la mayoría de los casos, que no es posible hacerlo sin efectuar previamente modificaciones en los equipos, modificaciones que no solo comprometen la unidad ventiladora sino además los armazones y estructuras porta filtros existentes.

Afortunadamente, el crecimiento en el desarrollo de mantas filtrantes y el diseño de los filtros hacen que actualmente esto ya no sea verdad. Existe una nueva generación de productos de alta eficiencia que posee una alta performance en la captura de contaminantes con niveles de resistencia al paso del aire muy bajos, en este último aspecto se asemejan a los filtros de eficiencia media.

En párrafos anteriores, nos hemos referido a la necesidad de clasificar las distintas áreas de un hospital; en este punto no podemos dejar de mencionar a los quirófanos, los cuales encuadran como área de alto riesgo de infección. En ellos, el papel que desempaña el flujo de aire en cuanto al mantenimiento de un campo estéril es realmente crítico, atento lo cual son vistos en un interesante paralelismo con los llamados cleanrooms (cuartos limpios).

Es así como aparecen en escena otro tipo de filtros, los denominados HEPA (High Efficiency Particle Air) preparados para retener contaminantes y partículas mucho más pequeñas que los restantes filtros hasta ahora mencionados. Las características constructivas tradicionales de un filtro HEPA hacen que presenten una elevada resistencia al paso del aire, aquí es donde aparecen los nuevos productos generados por la industria de la filtración de aire creando nuevos elementos con la mas sofisticada tecnología de fabricación.

De todo lo expuesto, surge claramente cómo la filtración de aire mejora y puede resolver muchos de los problemas de calidad de aire interior en un centro de salud, no obstante por sí sola no es una total panacea. Los microorganismos aerotransportados tales como bacterias, virus y esporas de hongos presentan un verdadero reto a los ingenieros y personal de mantenimiento del hospital. La característica física más importante para clasificarlos es su tamaño, ya que impactará directamente en la eficiencia de filtrado.

Pues bien, sucede que muchos de estos microorganismos atravesarán todas y cada una de las barreras de filtrado, inclusive la de filtros HEPA, incluso los mismos serpentines de los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado se convertirán en el lugar ideal para el cultivo y reproducción de aquellos.

A lo largo de varios años de nuestra trayectoria la no existencia de respuesta tecnológica a esta problemática nos convirtió en simples espectadores de tal situación. Afortunadamente, no mucho tiempo atrás, la aparición en el mercado internacional de un nuevo sistema de emisores Ultravioleta en banda C con prestaciones de vanguardia y óptima performance convirtió expectativas y necesidades en hechos y soluciones.

Cabe aclarar que en todas aquellas aplicaciones que involucren la desinfección del flujo de aire, la efectividad del UVC dependerá de varios factores, entre ellos la velocidad del aire, el tiempo de exposición y el grado de resistencia de los microorganismos.

Así como los avances tecnológicos ya manifestados en la filtración de aire, a partir de esta innovación introducida por SterilAire, Inc., el campo de los UVC ya cuenta con emisores de alta potencia capaces de ser ubicados incluso en lugares clave como los equipos mismos de climatización.

La implementación de este sistema en hospitales trae aparejados un sin número de notables beneficios, tales como los siguientes:

  • Reducción de infecciones adquiridas,
  • Eliminación de limpieza manual de serpentines,
  • Incremento de su vida útil,
  • Reducción de costos energéticos
  • Eliminación de moho, bacterias y virus del serpentín, flujo de aire y bandejas de drenaje

Todo le expuesto pone de manifiesto que, en definitiva, será una correcta y planificada conjunción de diseño, equipos, productos y métodos lo que permitirá alcanzar los mejores resultados en cuanto a calidad de aire interior hospitalaria se refiere.

 

Fuente: ACR Latinoamerica


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